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¿Creadores?
diciembre 4, 2002|Confluencias

¿Creadores?

¿Creadores?

Se les suele llamar “creadores”, porque practican un oficio. Han de conocer los distintos materiales y sus propiedades; los utensilios, todos y cada uno, han de saber usarlos. Han de estar al día por si aparece un nuevo material, un nuevo utensilio más barato, más eficaz, más adaptable a la exigencia de su oficio. Trabajan en talleres y estudios, y a veces con ayudantes a los que ha sido preciso enseñar, corregir y aleccionar. Saben que cualquier descubrimiento, como la invención de los acrílicos o los ordenadores personales, puede transformar por completo el trabajo y obligarles a comenzar de cero. Practican oficios complejos. Se les suele llamar “creadores” porque practican su oficio en un mercado y están obligados a saber qué están haciendo los americanos y los suecos y los rusos, y quién lo está haciendo mejor y cómo lo está haciendo, y también a que precio. Y quién lo

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El odio a los intelectuales
diciembre 4, 2002|Confluencias

El odio a los intelectuales

El odio a los intelectuales

Los norteamericanos repudian la sofisticación. Los americanos son campesinos u operarios, aman la sencillez y los discursos que van directamente al grano. Ser espontáneo y mostrar buen humor, tomar lo serio sin retórica ni solemnidad, hablar de lo general a través de lo particular y, desde luego, jugar con el humor son las condiciones que cualquier comunicador debe cumplir si pretende la adhesión del público. Escritores desde Mark Twain a J. K. Galbraith han sabido que para ganar lectores es inexcusable hacerles sonreír. Hasta las películas de violencia se aderezan a menudo con frases chistosas, las películas de amor reclaman su comedia, los westerns o los thrillers estan salpicados de gags. Un Bergman, un Resnais o un Antonioni son antinorteamericanos. No digamos ya los filósofos franceses o alemanes o incluso el llamado pensiero debole italiano. En las conferencias universitarias, en los diarios, en los reportajes televisivos, en los juicios, en

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De los libros
diciembre 4, 2002|Confluencias

De los libros

De los libros

Capítulo 1 Del Antiguo y Nuevo Testamento. 1. Se dice Antiguo Testamento porque cesó al venir el Nuevo; de aquél, dice el Apóstol (2 Cor. 5, 17): Vetera transierunt et ecce facta sunt omnia nova. (Pasó lo antiguo y he aquí que se han hecho nuevas todas las cosas.) 2. El Nuevo Testamento se dice nuevo porque renueva; pues no lo aprenden y siguen sino los hombres renovados de lo viejo por la gracia y que pertenecen ya al Nuevo Testamento, que es el reino de los cielos. 3. Los hebreos, siguiendo a Esdras, recibieron veintidós libros del Antiguo Testamento, según el número de sus letras, dividiéndolos en tres órdenes, a saber: ley, profetas y hagiógrafos. 4. El primer orden, que es la ley, consta de cinco libros; el primero es Beresith, que es el Génesis; el segundo, Veelle Semoth, que es el Exodo; el tercero, Vaicra, que es el

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En Salisbury, tras recibir el premio Nobel (A.P)
diciembre 4, 2002|Confluencias

En Salisbury, tras recibir el premio Nobel (A.P)

En Salisbury, tras recibir el premio Nobel (A.P)

“No tengo ‘ninguna memoria’. Ése es uno de los grandes defectos de mi mente: no paro de darle vueltas a cualquier cosa que me interese, y a fuerza de examinarla desde diferentes puntos de vista al final veo algo nuevo, y altero por completo su aspecto. Extiendo el tubo de la lente y enfoco en todas direcciones, o lo repliego”. Stendhal, La vida de Henri Brûlard Tenía once años, no más, cuando me invadió el deseo de ser escritor, que poco después llegó a ser auténtica ambición. A una edad tan temprana es un tanto insólito, pero no creo que tan raro. Según tengo entendido, hay muchos coleccionistas de libros o de cuadros que empiezan muy jóvenes, y hace poco, en la India, un conocido director de cine, Shyam Benegal, me contó que tenía cinco años cuando decidió ganarse la vida como director de cine. Sin embargo, para mí, la

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Elogio de la lectura
diciembre 4, 2002|Confluencias

Elogio de la lectura

Elogio de la lectura

“La literatura puede contribuir a conformar la conciencia sobre la condición y el destino de la humanidad. Provocar el interés por la literatura significa, por lo tanto, excitar la curiosidad por el mundo de los hombres y el interés por las ínfimas manifestaciones de la vida que suelen escapar a las miradas triviales o distraídas.” Amigos lectores: Se me ha regalado la oportunidad de compartir con ustedes algunas meditaciones en torno al libro y la lectura, y ante tan generoso gesto no puedo expresar más que sinceras palabras de gratitud. Aunque no estoy muy seguro de que haya sido un acierto confiar la celebración de los libros y la alabanza de la lectura a alguien que se congratula del progreso técnico que permite enviar velozmente palabras de felicitación o consuelo al amigo alejado miles de kilómetros, pero que soporta con pesadumbre las lacras invencibles del analfabetismo y de la pobreza

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Tiempos modernos
diciembre 4, 2002|Confluencias

Tiempos modernos

Tiempos modernos

Tuve mi primer presentimiento de lo que llegaría a ser Internet a finales de los años cincuenta, cuando todavía trabajaba en Dolibleday y acababa de publicar en Anchor un libro titulado The Human Use of Human Beings, de Norbert Wiener, profesor de ingeniería eléctrica en el MIT. Wiener había sido un niño prodigio que ingresó en el Tufts College a los once años y obtuvo en Harvard su doctorado en matematicas a los dieciocho. Durante cuarenta años enseñó en el MIT, donde adquirió una reputación de excéntrico. Pero esta fama oscurecía el alcance y la naturaleza extraordinaria de su mente, que poseía un intenso componente poético. En los años cincuenta, Wiener se hizo famoso de la noche a la mañana como autor de un best-seller inesperado: un libro titulado Cibernética. Era un estudio principalmente técnico de los llamados mecanismos de realimentación tal como actúan en los ordenadores y en el

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Imágenes y palabras
diciembre 4, 2002|Confluencias

Imágenes y palabras

Imágenes y palabras

I Vivir es interpretar Al recordar los esquemas teóricos de hechos pasados y convertirlos en palabras, asumimos una forma de memoria, en la que buscamos contextos donde intuir una proyección de cada presente y desde los que nos gustaría adivinar cada futuro. Y esto es un ejercicio de interpretación. La interpretación es una forma esencial de estar en el mundo, la única forma humana, racional de vivir. Porque cada individualidad es punto en el que confluye la historia afilada en cada presente. Pero la confluencia de ese río de lo real que nos innunda, lo hace en esa vertiente interior por la que discurre el mínimo afluente de nuestra personal biografía, donde se ha ido tejiendo la fibra de nuestra posiblepersonalidad. En esta confluencia radica el interés de la vida humana, sus riesgos y su pasión. Vivir es interpretar. Esta función de la existencia se relaciona con toda una serie

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Una fuerza de banalización
diciembre 4, 2002|Confluencias

Una fuerza de banalización

Una fuerza de banalización

Volviendo al problema de los efectos de la eclosión de la televisión, es verdad que la oposición ha existido, pero nunca con esta intensidad (establezco un término medio entre «nunca visto» y «siempre ha sido así»). Por su poder de difusión, la televisión plantea al universo del periodismo escrito en particular, y al de la cultura en general, un problema absolutamente terrible. Comparada con ella, la prensa de masas que tanto horrorizaba (Raymond Williams ha aventurado la hipótesis de que la revolución romántica en poesía fue suscitada por el horror que inspiró a los escritores ingleses la aparición de la prensa de masas) carece de importancia. Por su extensión, por su peso realmente extraordinario, la televisión produce unos efectos que, aunque no carezcan de precedentes, son absolutamente inéditos. Por ejemplo, la televisión puede hacer que una noche, ante el telediario de las ocho, se reúna más gente que la que

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El arte y las artes
diciembre 4, 2002|Confluencias

El arte y las artes

El arte y las artes

Todas las definiciones que del arte han dado las más diversas escuelas filosóficas, todas las expresiones usuales donde se declara el concepto que de este objeto posee el sentido común, se hallan enteramente conformes en reconocer que el arte consiste en el poder de realizar libre y hábilmente las ideas del espíritu. Aquellos que lo reducen a la representación exterior de lo bello en la Naturaleza, como los que tienen tal limitación por infundada; los que lo cierran en la clásica pentarquía de la poesía, la música, la pintura, la escultura y la arquitectura, al igual de los que lo extienden a toda nuestra actividad, cualesquiera que sean el fin que se proponga y los medios de que para conseguirlo haya de valerse, todos, en suma, convienen en que no hay arte sin esta libre producción de las ideas en obras individuales y efectivas, ora permanentes, ora perecederas y fugaces.

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La literatura y la vida
diciembre 4, 2002|Confluencias

La literatura y la vida

La literatura y la vida

Muchas veces me ha ocurrido, en ferias del libro o librerías, que un señor se me acerque con un libro mío en las manos y me pida una firma, precisando: «Es para mi mujer, o mi hijita, o mi hermana, o mi madre; ella, o ellas, son grandes lectoras y les encanta la literatura». Yo le pregunto, de inmediato: «¿Y, usted, no lo es? ¿No le gusta leer?». La respuesta rara vez falla: «Bueno, si, claro que me gusta, pero yo soy una persona muy ocupada, sabe usted». Si, lo sé muy bien, porque he oído esa explicación decenas de veces: ese señor, esos miles de miles de señores iguales a el, tienen tantas cosas importantes, tantas obligaciones y responsabilidades en la vida que no pueden desperdiciar su precioso tiempo pasando horas y horas enfrascados en una novela, un libro de poemas o un ensayo literario. Según esta extendida concepción,

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Confluencias

En este apartado se incluyen artículos y colaboraciones, por exigencia del guión cortos, que hablan de estos aspectos de la narración. Creemos que es importante recuperar esta vieja alegría que nos deparan los buenos relatos y reflexionar sobre qué significa el propio hecho de narrar, actividad que está inserta, creemos, en lo más intrínseco y auténtico de la condición humana. La voz de diversos pensadores y escritores como Fernando Savater, Félix de Azua, Sanchez Fersolio, Muñoz Molina, etc…estará aquí presente para recordarnos la necesidad de seguir escribiendo, contando, leyendo y escuchando relatos.