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Iturral.de

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Al empezar mi carrera literaria acepté la responsabilizad atada a este oficio y compré el domino https://iturral.de/ para hacer mi primera publicación de blog. Desde ese día continué con el esfuerzo diario para, algún día, convertirme en un autor.  Sin embargo, y para mi sorpresa, el primero de junio del 2015 este dominio fue secuestrado. Me era imposible pagar su fianza así que lo dejé ir.

Claro que eso no fue todo lo que perdí ese día, ya que también perdí el miedo a ver mis obras publicadas sin mi previa aprobación. Ahora veo lo que pasó con una sonrisa, han pasado cuatro años hasta que lo pude recuperar al precio de renovación anual, y creo que es justo recrear esa sensación que tuve cuando todo empezó.

Con este fin, he recreado el contenido del sitio luego de su secuestro—todas las historias que encontrarás a continuación son de mi creación, pese a que fueron publicadas sin autorización.

Mi desesperación empezó la mañana de aquel once de junio del dos mil quince, cuando desperté con la sorpresa de que mi sitio tenía una nueva publicación, pese a que me era imposible utilizarlo.

El titulo era “Nueva Administración” y fue publicado con el nombre de Alfredo Perez.

“Bienvenidos al nuevo iturral.de mismo que estrena administración y derroche de escritos que fueron encontrados entre los restos de seguridad del viejo sitio,” era lo único que se podía leer en la publicación.

Sin embargo, y al poco tiempo fue publicado uno de los primeros relatos que escribí mientras practicaba.

Día 10362 – Antes de que Suceda

“Continúa el Diario,” fue el titulo de la siguiente publicación de Alfredo Perez. “Hoy podremos disfrutar de otra entrada que parece no tener sentido u orden aparente. Espero disfruten tanto de estas historias como algún día lo hice yo.”

Día 10563 – Cita Médica

Día 9296 – Travesía a la Montaña

Día 11389 – Un Genio

Día 4109 – Un Beso

Día 10963 – Mutuo Acuerdo

Día 12437 – Desamor

Día 11256 – Un Colmillo Más

Para entonces estaba más que preocupado. La verdad es que no quería publicar estas entradas y era demasiado tarde para controlar al tal Alfredo Perez, sin embargo, y para mi sorpresa volvió a publicar con su nombre en mi blog.

“Reportándose,” fue el título de la entrada. “De regreso después de unos días de historias muy extrañas. Sería mejor dejar la vida como esta y dejar de publicar. Veremos qué pasa.

Por si extrañaban saber de mí, todo va bien. Sigo sin empleo por decisión propia y viviendo de lo lindo. No es que mi capacidad laboral no sea alta, quizá todo lo contrario. Así que les presento una obra que me cambio la perspectiva.”

Ese instante pensé que todo saldría bien…

Día 13205 – Débiles

Día 12849 – Cada Uno

Día 12896 – Caceria

Día 11326 – Extrañar

Pasó tanto tiempo que mi frustración se transformó en tranquilidad. Era extraño ver a todos estos relatos, en realidad pensé unirlos y eventualmente imprimir un trabajo conjunto de la mente perdida del personaje principal, sin embargo, Alfredo Perez continuó, sin darse cuenta, siendo una gran ayuda para perder el miedo.

“Recaída,” volvió a crear una publicación con su nombre. “Todo adicto tiene sus recaídas cuando se deja llevar por la debilidad de su ser, pero estoy de regreso y con fuerza para seguir publicando.

Me parece loco empezar esta relación con mentiras, después de todo somos cómplices en crimen. Siendo completamente franco la semana pasada no publiqué historia alguna ya que tuve una recaída. Para que seguir con rodeos cuando con tan solo decir que soy un adicto y para uno de nosotros es imposible dejar nuestra debilidad.

Imagino muchos viven luchando contra una u otra adicción en el transcurso de sus vidas; al igual que ustedes pase por momentos extremadamente difíciles y después de mucho trabajo logré estar limpio desde el 2010. Lamentablemente pensé ser fuerte y me dije a mi mismo: esta vez sería diferente. Es tan difícil decir que no fue diferente y sigo siendo tan débil como fui durante tantos años.

Así que después de una semana del intenso sacudido que tan solo esa cosa, que te cambia toda perspectiva, te puede dar estoy dispuesto a cambiar; esta vez no volveré a defraudar mi voluntad y fuerza. Sin miedo a ser juzgado llevaré acabo mi propósito en esta tierra; sin miedo seguiré el camino que se va formando por las cosas que amo. No volveré a dejar esta adicción.

Ahora que todos lo saben y que mi vida de hacker me da lo suficiente para vivir en paz, sin necesidad de andar escuchando órdenes. Empezaré a leer con más frecuencia esta cantidad interminable de escritos que sorprendentemente siguen apareciendo en la profundidad de carpetas sin sentido; está vez será bajo la constancia que una persona en mis circunstancias pueda proveer.

Saludos terrícolas,”

Día 16326 – La Cura

“Camino Equivocado,” fue el título de esta entrada. “Esta vez volví a equivocarme a diferencia de todas esas ocasiones cuando no fallé.

Amigos las cosas no van bien, no sé cómo decirles pero creo que voy a resultar perdedor en esta pelea. Mi regreso triunfal al mundo de las drogas resultó catastrófico. Vengo días sin dormir persiguiendo eso que tanto ansiaba. Es hora de pedir auxilio y quien más que ustedes mis pocos lectores.

De todas formas trataré de recompensar mi desaparecer con la próxima historia.”

Día 4532 – Apreciar

Día 11325 – Perdido

“Huyendo del Vicio,” volvió a publicar Alfredo Perez, “Les comento la tragedia de la que acabo de sobrevivir.

Les comento la tragedia de la que acabo de sobrevivir. Imaginen que algún día uno de ustedes decide por voluntad propia dirigirse en caminata al ojo de la tormenta en la cima de Ventanas.

Tal como suena el día empezó como cualquier otro; una vez terminado el ritual matutino de engrosamiento empecé a organizar mi maleta. En realidad no fui notificado sobre los implementos necesarios para así comprarlos en un tiempo adecuado; empecé buscando un par de medias de vestir y un liviano saco casual acompañado por una chaqueta inservible y pantalones azules.

Sin duda alguna la primera noche durmiendo en la tormenta sería la más peligrosa ya que el cuerpo debe adaptarse a la nueva zona; lo peculiar de este lugar es que se siente como algo hirviendo por dentro. Tu cuerpo busca el camino al destino mientras la mente se pierde; una vez sin fe todo lo que más temes logra entrar en tu frágil ser.

Curar tu enfermedad parece imposible mientras te encuentras en una batalla entre la vida y la muerte; llegas a estar tan perdido y lejos de cualquier medio de tratamiento que pierdes el miedo a Él. Una vez recuperada la fe, una vez limpio de todo lo que pusieron en ti; entonces rejuveneces y como niño empiezas a volver a vivir cada instante como si fuese la primera vez.

Los otros días en el páramo pantanoso por el cual nos movilizados de un lado a otro como dueños de la montaña; emprendimos viajes imposibles sobre caminos inexistentes mientras un río subterráneo rugía bajo mis pies. El agua llegó a ser parte de mí y así incluso su helada frazada protegía mi piel del viento de la tormenta; caminamos de un lado a otro como niños buscando los huevos de oro escondidos por su Padre en este maravilloso jardín.

Y ahora estoy de regreso con fuerzas para enviarles más historias que nunca.”

Día 19865 – Padre Nuestro

Y con esta publicación apareció el mensaje de error al conectarse con la base de datos. Hasta que finalmente, cuatro años después, logré recuperar al dominio para que todos puedan disfrutar de estos relatos.

 

 

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