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Feliz día de la Mujer
marzo 8, 2019|Relatos Cortos

Feliz día de la Mujer

Feliz día de la Mujer

Abrí los ojos al despertar. Me encontré en un lugar diferente, como si un instante fue capaz de cambiarlo todo, ahora los colores son más brillantes. Este debía ser un día normal, tenía planeado encontrar esas personas que me divierten, pero mi limitado entendimiento cambió. No era posible. ¿Desde hace cuánto tiempo existen estas ideas?

Me levanté en un mundo que no entendía. Todo pasó demasiado rápido, la delicada tela de una alfombra acarició mis pies. Jamás pensé en lo imposible que era sentir, acostumbrado a las herramientas de metal, luego de llevar una vida dentro el polvo de los túneles. ¿De dónde apareció todo esto, quién es él responsable de…?

Como ráfaga de luz llegó el mensaje que buscaba. Miré el reloj, eran casi la ocho, un par de sandalias esperaban al costado. Todo esto, sentí despertar de regreso a otro sueño, seguía siendo demasiado bueno para ser verdad. Así que me levanté seguro de estar soñando, convencido de tener que buscar mis botas, salir a las minas para traer el pan que tanto necesita mi familia.

Pero la casa ya no era la misma. Toda la decoración tenía una aire familiar, como si el artista estuviera presente en su obra, así fue como recordé su rostro. Ella estaba en todos lados, su aroma rodeaba el ambiente, sería imposible vivir lejos de esta fragancia. Sentí un dolor en el pecho, sabía que todo esto era más de lo que merezco, busqué en el clóset mis botas, debía salir y ser útil.

Pero, este sería un día diferente. Estaba harto de intentar lo mismo y ver como cada día nos alejamos un poco más, cerré los ojos para ocultar mi ineptitud en este nuevo mundo. ¿De qué sirve un hombre fuerte? Sin la sutileza para actuar con otro, escaso de los talentos para sobresalir en el nuevo mundo. Me convertí en un ser inservible.

Como todos los días tenía planes para encontrar a mis amigos y ahogar mis penas. De la misma forma que lo hacíamos para soportar el dolor de los largos días de trabajo, solo que ahora, el único dolor que sentimos es el de ser un estorbo. Nuestra masculinidad interponiéndose en el camino de la felicidad, incapaz de aceptar la realidad, y encontrar una función en este nuevo mundo. Debía encontrar algo en que ser útil, empezar a buscar una nueva voz que me guíe.

Este no era un día normal. Aunque fingir siempre me dio felicidad, esta vez era imposible repetir los mismos errores y esperar que ella me sepa perdonar. Así que emprendí una nueva búsqueda, mi celular debe pensar que fue robado, esta será la primera vez que busco algo desconocido. Me toma mucho tiempo escribir las letras correctas, al parecer el buscador me quiere decir algo, predice mis intenciones. Siento que no soy el único a punto de preparar su primer pastel.

La resta se ve confusa, sí tan solo hubiese puesto más atención, pero en el mundo que vivía no teníamos tiempo para estas cosas. Corrí a la cocina en búsqueda de los ingredientes, y noté lo organizado que se encontraba el laboratorio, estaba listo para que un científico dedicará sus días a crear. Busqué entre cajones sin saber dónde estaban las cosas, me encontré perdido en un mundo desconocido, pero me quedaba poco tiempo.

Tomé todo lo que pude encontrar. Habían muchas cosas que recuerdo haber desayunado, pero ninguna tan deliciosa como una tostada francesas. Mi madre sabía hacerlas de una forma especial, lamentablemente no estaba para ayudarme, busqué los ingredientes más obvios y empecé a mezclar, sin el celular hubiese sido imposible. Finalmente, estaba listo para colocar al trozo de pan en el sartén, pero se rompió en mis manos.

Volví a intentar dejando que el fuego haga su trabajo. Miré con atención lo que sucedía, pero volví a fallar. Seguí sin aceptar mi derrota, luchando contra el fuego, haciendo que este experimento sea mejor que el anterior. Hasta que lo logré, el color era envidiable, su aroma hechizante, grueso como esperaba, y de un sabor enloquecedor. Una vez que lo logré fue fácil repetir la hazaña.

No sabía cuánto tiempo me quedaba. Normalmente, esta es la hora de sufrir por tener que vivir un día más en un mundo que no me necesita, pero hoy será diferente, dejaré de tener lástima de mis circunstancias. Hoy tendré listo un desayuno como el que mi madre preparaba para mi papá, uno que te de la fuerza que necesitas para un día de trabajo en las minas, porque este un día más, un día para una mujer que debe luchar en este nuevo mundo.

Así que preparé la mesa del comedor con una flor roja y serví la comida para que este lista cuando ella baje. Porque no tengo idea de lo que significa salir al mundo para luchar como una mujer, pero la amo tanto que espero apoyarla con lo que puedo.

Feliz día de la mujer.

4 comentarios
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Sebastián Iturralde

Autor con la escasa experiencia de un novato que lleva cinco años desarrollando su talento.

4 comments

  • abril 29, 2019 at 11:24 am

    Encontré tu blog mientras buscaba en Google relatos interesantes y solo puedo decir, que me lo he pasado muy bien leyendo las historias que compartes. Una de las que más me han gustado es la de “La lealtad de un delincuente”, tengo debilidad por los argumentos oscuros.

    En fin, te felicito por tu ingenio y espero que puedas subir un nuevo relato pronto.

  • Griselda Gómez
    mayo 3, 2019 at 3:29 pm

    Felicidades por tu decisión de escribir al menos un cuento por semana y continuar con una novela. admirable, es un gusto leerte

  • mayo 4, 2019 at 2:40 am

    Precioso texto de una realidad que ha llegado para no quedarse, aunque el prefijo a pagar sea alto. Gracias por compartir.

  • junio 3, 2019 at 9:34 pm

    Excelente

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