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Hermandad
noviembre 6, 2019|Relatos Cortos

Hermandad

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A unos pasos de la puerta metálica que divide al avión de la nave de infiltración se encontraba Slash. Él traía una armadura de batalla de última tecnología, claro que su capacidad para cargar armas era limitada. De tal forma, Slash llevaba una lanza eléctrica, el tubo metálico debía medir dos metros de largo, y de sus extremos se emiten voltios azules que saltan cortas dimensiones.

Desde luego, el arma de Slash no destellaba al estar apagada. Los demás miembros del su escuadrón también portaban armas, todos empuñando a uno de los últimos avances tecnológicos de la era. Después de todo, la guerra ha sido de gran ayuda para el desarrollo de la humanidad.

El día de hoy, su misión consistía en regresar a las ruinas del Duston City. Al parecer, un brote de contaminación se está esparciendo. La ciudad, al estar relativamente cerca del centro el de invasión, quedó abandonada. Sin embargo, se ha vuelto un icono para la humanidad, siendo allí donde se obtuvo la primera victoria de la guerra.

Ahora, con la contaminación contenida. Era de suma importancia no perder un centímetro de territorio. Por lo menos, hasta que nuestros científicos encuentren una forma de erradicar a los invasores.

Está no era la primera batalla para Slash. Igual que muchos de sus compañeros, él era un veterano de guerra, miembro del primer batallón de infantería. Ellos conocían a las criaturas más que nadie en el mundo.

“Escuchen soldados,” dijo el capitán Mechmark. “Esta no es una misión de rutina. La ciudad está infestada de esas criaturas, como un cáncer han vuelto. Soldados, ustedes son la última línea de defensa entre ellos y el resto del mundo.”

“Sí, señor,” repitieron los miembros del escuadrón.

“Vamos a bajar,” continuó Mechmark, “cortar un par de cientos de cabezas. Y regresar sin heridos.”

“Sí, señor.”

“No vamos a tener héroes en esta misión,” aumentó Mechmark. “Todos sigan mis órdenes, y estaremos de regreso antes de que lo noten.”

“Sí, señor.”

Con eso, todos los miembros del escuadrón entraron en la nave de infiltración, encontrando su lugar para abrochar las respectivas seguridades, y en poco tiempo sintieron que el cuarto en el que se encontraban empezó a caer. El avión que los transportaba siguió la trayectoria indicada para evitar el rango de las armas antiaéreas del enemigo.

Luego de un instante de caída libre, la nave de infiltración recuperó el control y empezó a planear en dirección la zona de aterrizaje programada. El aire frío de la montaña entraba con fuerza por los agujeros de la nave. Slash sostenía su arma, imaginando lo que estaba a punto de suceder. La última vez que se enfrentó a una de esas criaturas, ha pasado tanto tiempo desde aquel día en el que ganaron la guerra.

La nave aterrizó, los soldados empezaron a salir de forma organizada, y se formaron frente al Mechmark. “Señores, fuego a discreción.”

Todos empezaron a encender sus armas. Algunas de las más anticuadas todavía usaba municiones, aunque, en realidad, esa fue la razón por la que estuvimos a punto de perder la guerra. Sin embargo, siguen siendo útiles para detenerlos en caso de que sean demasiados.

Junto a Slash se encontraba la mejor espadachín que él había conocidoRaven tenía una espada con filo láserél la ha visto vencer a cinco criaturas al mismo tiempo, su velocidad era incomparable. Alpha traía una armadura impenetrable y una espada de hoja ancha, sus colores han probado llamar la atención de las criaturas. De esta forma podrán concentrar los ataques del enemigo, mientras los demás se encargan de cortar.

El escuadrón estaba organizado a la perfección. Ellos se encontraban listos para atravesar la ciudad hasta el corazón de la infección, y destruirlo.

No pasó mucho tiempo para que la primera criatura aparezca. Su exoesqueleto la hacía ver aterradora, Shockwave levantó su gran martillo con las dos manos, y empezó a correr hacia la criatura. Esta levantó la mirada y abrió su boca simulando un grito, solo que el sonido no era perceptible para nosotros. Luego, la criatura empezó el ataque, abriendo las tenazas alrededor de su boca.

Shockwave atacó, intentado golpear a la criatura con la cabeza del amarillo, con la electricidad que pinta de líneas azules al arma. La criatura se defendió con una mano, sosteniendo el martillo desde el mango, y pateando a Shockwave en el pecho. Enseguida, Alpha y Mechmark se encontraron frente a su compañero, protegiéndolo. Raven llegó corriendo por un costado, y con un corte preciso partió a la criatura por la mitad.

“Eso fue fácil,” ella dijo, mirando a Shockwave levantarse.

Otra criatura apareció sobre ella, pero de dónde. Era imposible, Raven saltó para un costado, intentado evitar que la alcance. Pero le fue imposible. Ella sintió el golpe sobre su armadura, empujándola hacia el piso, sin saber lo que estaba sucediendo. Luego de un instante ella se levantó, empujando un brazo lleno de púas. Slash estaba junto a ella, sacando su lanza del cuerpo inerte de la criatura.

“¿Qué fue lo que dije de héroes?” preguntó el Mechmark.

“Todo bajo control, señor,” dijo Slash, ayudando a Raven a levantarse.

“Formación de ataque,” dijo el Mechmark.

Todos tomar sus posiciones, cinco armaduras de protección en el exterior, tres armas de corto alcance, y dos metralletas automáticas con miles de municiones. Mechmark se colocó al frente del grupo, él sería la primera línea de defensa. La pantalla de su casco le mostró la dirección del objetivo, y ellos empezaron a caminar.

El llamado debió notificar a las demás criaturas, ya que estas empezaron a llegar en grupos. Uno por uno, el escuadrón fue exterminando a las criaturas, los monstruos con púas caían dejando atrás manchas negras en el piso, hasta que aparecieron las primeras peligrosas. Dos líquidos del mismo material de la sangre de las anteriores se acercaron por la calle, ellas se deslizaban sobre el piso como serpientes.

Mechmark se detuvo, levantando una mano. “Primera formación.”

El escuadrón se formó junto a unos vehículo abandonados. Las cinco armaduras de protección se colocaron en la primera fila, los soldados con las metralletas a los costados. Slash sostenía su lanza con dos manos, él sabía lo difícil que es encontrarse contra una de esas cosas. Pese a eso, él se alejó hacia un costado del escuadrón, con su lanza en una mano, chispas estrellándose contra el piso.

Las criaturas líquidas tomaron forma, pareciendo cada vez más a las anteriores.

“Abran fuego,” dijo Mechmark.

Las municiones empezaron a estrellarse contra las criaturas, haciendo que regresen a su estado líquido. Raven se adelantó un poco. No, esta vez no, pensó Shockwaves siguiéndola por un costado. Los disparos se detuvieron, Mechmark dio un paso hacia adelante y encendió su armadura.

Las criaturas parecieron estar atraídas a Mechmark, ellas empezaron a tomar forma sólida al acercarse a él. Los hombres con las metralletas estaban listos para empezar a disparar. Mechmark levantó su espada de hoja ancha y la encendió, las pulsaciones eléctricas eran diferentes a las otras armas. Una de las criaturas se lanzó contra él, las municiones la obligaron a regresar a estado líquido y Mechmark osciló el arma con fuerza.

El impacto hizo que la criatura quede inmóvil, electrocutada. Shockwave sostuvo su martillo con fuerza, y en un movimiento preciso lo estrelló contra el líquido negro paralizado.

La otra criatura estaba demasiado cerca, el armadura de Mechmark se apagó, en su lugar se encendió la de Alpha. Él se encontraba a un costado, y listo para recibir el próximo ataque. Los disparos empezaron, obligando al caparazón con púas de la criatura a regresar a su estado líquido, pero estaba demasiado cerca. La ola alcanzó a Alpha enviándolo volando hacia atrás. Los disparos terminaron para no sobrecalentar las armas, y la criatura volvió a tornarse sólida.

Raven alcanzó a cortar el brazo con el que la criatura atacó a Alpha, pero otro empezó a brotar como una cascada de petróleo. Los demás soldados con armaduras indestructibles se colocaron frente a Mechmark, listos para continuar la pelea. Los disparos volvieron a obligar a la criatura a tornarse líquida, y la lanza de Slash se pudo ver volar por un instante antes de caer sobre la criatura.

El escuadrón se formó para analizar la situación.

“¿Estás bien?” preguntó Mechmark con su mano sobre el hombro de Alpha.

“Un poco aturdido,” él dijo, “nada grave.”

“Buen trabajo, señores,” dijo Mechmark. “Cubran el perímetro hasta que terminen de morir estas cosas.”

Cuando se partido el piso a los dos lados de la calle, de los agujeros en el concreto salieron dos escarabajos gigantes, estos parecían rinocerontes negros y llenos de púas. Mechmark cubrió un costado, mientras Alpha tomó el opuesto. En un instante, Raven y los demás tomaron sus armas antes de buscar refugio tras las armaduras indestructibles.

“Tenemos que movernos,” dijo Mechmark. “El objetivo está a doscientos pasos al noreste. Todos, por aquí.”

Ellos corrieron al interior de un edificio abandonado, pasaron por la puerta principal y siguieron. Luego, escucharon el primer impacto. Una de las criaturas atravesó la pared como si fuese hecha de papel, un poco después pasó la siguiente.

Mechmark encendió su armadura, se estrelló contra una pared, y la derribó sin mayor inconveniente. Lo mismo hicieron los otros hombre con armaduras indestructibles, ellos tomaron un camino alrededor de los pilares de diferentes edificios hasta llegar al otro extremo de la calle. Ese instante lo vieron nuevamente, el inmenso ojo que brota del suelo, pestañeado mientras mira al cielo.

Ellos estaban acorralados, no parecía que tendrían tiempo para pedir refuerzos. Si tan solo….

Raven salió primera, seguida de cerca por Shockwave y Slash. El lugar estaba lleno de criaturas con púas. Ella empezó a abrir paso, cortando a una por la mitad. Slash la protegía por la derecha, mientras Shockwave estrellaba su gran martillo contra todo lo que llegue por su izquierda. A gran velocidad, sin tiempo para analizar la situación, ellos se abrieron camino.

Mechmark y el escuadrón de armaduras indestructibles encendieron sus espadas de hoja gruesa, y esperaron el impacto de las criaturas a punto de embestirlos. Ellos tenían que detenerlas, de alguna forma, sin importar las consecuencias. Los rinocerontes llegaron corriendo, luego de estrellarse contra los pilares de algunos edificios, estos chocaron contra los soldados. La fuerza magnética de las armaduras los mantuvieron sobre el piso, pese a eso, fueron forzados hacia atrás con el impacto, deteniendo a las criaturas.

Raven siguió corriendo frente a su escuadrón, cortando todo lo que se encuentre en su camino, cuando Slash estuvo a la distancia perfecta para el lanzamiento. La barra de metal se levantó sobre ellos, volando en dirección del gran ojo, cuando un líquido negro salió del suelo, este se dirigía directamente en dirección de la lanza.

Slash vio la pantalla holográfica en su brazo izquierdo, luego encendió el sistema magnético para que el arma baje, y logré evadir el impacto. La lanza se incrustó en medio del ojo y todas las criaturas cayeron, dejando manchas negras en el piso.

2 comentarios
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Sebastián Iturralde

Literato, amante de la naturaleza y la vida.

2 comentarios

  • noviembre 7, 2019 at 8:26 am

    Un relato muy emocionante. Lo mío no es tanto la ciencia ficción como la fantasía épica, pero debo reconocer que este relato me ha gustado mucho.

    • noviembre 7, 2019 at 9:13 am

      Me alegra saber que te gustó el relato. La verdad es que fue muy divertido escribirlo, creo que a la décima vez que lo edité empezó a sentirse la acción.

  • ¿Qué te tal te pareció?

    Mensaje del Autor
    Te presento un nuevo relato corto para tu deleite; disfrútalo.
    Sibilare

    Histoira de una hechicera y su lucha contra la inquisición de la sagrada iglesia del siglo XXI.

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