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21 Nov 2019 Escritura Experimental

Otra charla insignificante

El relato de un día como cualquier otro, en el sofá del consultorio de algún psicólogo, esperemos que esta charla sea lo que necesita un paciente desesperado.

Otra charla insignificante
Lectura aprox. 2 min
Palabras 377
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Sentado en el sofá del consultorio, Gustavo analizaba las ideas en su cabeza.

“¿De qué te gustaría hablar hoy?” preguntó Estefanía, su psicóloga.

“Doctora, hace tanto tiempo que no sé de usted,” dijo Gustavo. “Me gustaría que sepa lo importante que ha sido para mi conocerla.”

“Tranquilo,” dijo Estefanía, “estoy aquí para ayudarte. Pero, dime. ¿Qué te trae por aquí el día de hoy?”

“No sé, verá. Siento que estoy cayendo en un agujero de tristeza. Es difícil de explicar, no tengo una razón para estos sentimientos. Solo estoy irritable, no soporto ni una pequeña crítica.

“Resulta que ayer hablé con mi mujer, y ella cree en esto de las estrella y los astros. Pues, según la alineación de los planetas,” él dijo haciendo comillas con las manos, “estoy sentimental. ¿Y sabe qué? Me parece que eso es lo que me pasa, la depresión y las iras son porque estoy sensible. No sé si me hago entender.

“Es como que cualquier pequeño desajuste en mis planes de felicidad,” él dijo volviendo a dibujar comillas en el aire, “me hace pensar que todo está mal.”

“Interesante,” dijo Estefanía. “Pero, ¿a qué te refieres con todo.”

“Usted sabe, el plan del destino.”

“¿Crees que tu vida está escrita?”

“Se me hace difícil hablar de esto, pero sí.”

“¿Qué tal si estás equivocado?”

“Eso es imposible,” dijo Gustavo.

“¿Cómo puedes estar seguro?”

“Pues,” dijo Gustavo. “Solo existen dos opciones para saber si el destino existe. La una es que hay un Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, y conocedor de lo que está por pasar; en ese caso el destino está escrito y únicamente podemos viajar a través del tiempo. La otra es que no exista un dios y seamos nosotros los que escribimos la historia de la existencia.”

“Entonces, ¿crees en un dios?”

“Es la mejor de dos malas opciones.”

“Interesante, pero volviendo a tu problema actual. ¿Por qué crees que el destino tiene que llevarte por un camino en el que siempre te encuentre bien?” preguntó Estefanía.

Gustavo levantó la mirada, intentando entender la idea que lo llevó a pensar que todo debía ser positivo. Era ridículo, desde luego. La vida te presenta las oportunidades y uno debe escoger la mejor entre dos malas opciones.

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Sebastián Iturralde

Sebastián Iturralde

Un simple ciudadano de este hermoso planeta, eterno enamorado de la creación artística y de las letras, con la firme convicción de que la energía creativa surge de la naturaleza.

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