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La Guerra del Cielo Helado

noviembre 15, 2023

En el reino de Draconious, durante la oscura era del Primer Resplandor, la vida de un mago estaba llena de dificultades y peligros. La aparición de la magia había desencadenado un amargo conflicto entre aquellos dotados de habilidades arcanas y aquellos que los temían y despreciaban. Los pocos afortunados de poseer el poder latente de la magia eran implacablemente cazados y sistemáticamente exterminados. Era un tiempo en el que la magia misma era una rareza, y aquellos que albergaban su esencia se veían obligados a vivir en constante secreto y ocultamiento.

En medio de este opresivo telón de fondo, surgió una figura legendaria: el enigmático Leonidas, un prodigioso joven mago que luego sería aclamado como el Padre de la Magia. A la tierna edad de catorce años, Leonidas se encontró envuelto en la catastrófica Guerra del Sueño Roto, un conflicto sangriento que enfrentaba a ejércitos entre sí y que llevó a la devastación de incontables seres draconianos. Era una guerra donde aliados y adversarios chocaban en colosales campos de batalla, y donde la vida de niños magos inocentes pendía de un hilo.

En esos tiempos turbulentos, la magia aún era un fenómeno incipiente, sin maestros establecidos que guiaran y transmitieran su conocimiento a la próxima generación. Muchos jóvenes magos luchaban por controlar sus poderes conscientemente, con habilidades crudas e indómitas. Sin embargo, Leonidas poseía un notable dominio sobre sus propios dones, superando con creces a sus compañeros tanto en habilidad como en comprensión.

A medida que la Guerra del Sueño Roto alcanzaba su clímax, la situación desesperada parecía perdida para las fuerzas aliadas conocidas como el Escudo Fénix. Estaban mal equipados, careciendo de la sofisticada tecnología de la pólvora o las máquinas de guerra impulsadas por vapor. En cambio, su arsenal consistía únicamente en catapultas simples pero ingeniosamente diseñadas, junto con una abundancia estratégica de agua. Era un enfoque poco convencional para la guerra, pero Leonidas albergaba un plan audaz.

Con una convicción inquebrantable, Leonidas orquestó una maniobra audaz que alteraría el curso de la guerra. Ordenó al ejército aliado que desatara sus catapultas, lanzando una lluvia de agua al cielo. Mientras el líquido se elevaba hacia los cielos, su trayectoria guiada por los cálculos cuidadosos del joven mago, una sensación de calamidad inminente se cernía sobre la oposición.

Y entonces, en el momento crucial en que la victoria pendía de un hilo, Leonidas desató su incomparable dominio de la magia del aire. Una brisa gélida, nacida de las profundidades de su afinidad por el elemento, barrió la atmósfera, congelando al instante las gotas de agua en suspensión en el aire. El aire crujía con una energía de otro mundo mientras la nube helada, antes destinada a caer sobre las filas enemigas, se transformaba ahora en miles de fragmentos congelados que caían sobre el ejército inesperado.

El miedo y la aprehensión se apoderaron del ejército contrario al presenciar esta asombrosa exhibición de destreza mágica. Sus corazones se hundieron, y una realización se apoderó de ellos: el poder de los magos ya no podía ser negado. En ese momento crucial, las fuerzas opuestas reconocieron la futilidad de su resistencia y la inevitabilidad de su derrota. Un ruego desesperado de paz resonó en el campo de batalla, mientras reconocían el lugar legítimo de los magos dentro del reino de Draconious.

Así, la Guerra del Sueño Roto alcanzó una conclusión repentina e inesperada, una resolución fundada no en la matanza y la aniquilación, sino en el espíritu indomable de un joven mago que se atrevió a desafiar las probabilidades. Leonidas se había convertido en un símbolo de esperanza, tendiendo un puente sobre el abismo que separaba la magia de la no magia, y abriendo paso a una nueva era de aceptación y comprensión. Su extraordinario acto de maestría elemental no solo aseguró la supervivencia de su especie, sino que también sentó las bases para un futuro donde los magos ya no serían cazados, sino venerados como parte integral del tejido de Draconious.

Y así, el nombre de Leonidas, el Padre de la Magia, quedaría grabado en los anales de la historia, como un faro de inspiración para las generaciones venideras, recordando a todos que, ante la adversidad, lo extraordinario puede surgir de los lugares más inesperados, alterando para siempre el curso del destino mismo.

Sebastián Iturralde

Tejedor de narrativas enigmáticas y relatos que exploran la profundidad de la experiencia humana con creatividad y pasión.

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