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Sueño Vivido

enero 25, 2023

Todavía era temprano cuando se escucharon los primeros ruidos. El rey estaba profundamente dormido cuando las paredes del castillo comenzaron a caer. «¿Qué está pasando?» preguntó, confundido y somnoliento.

Nadie podría haber imaginado lo que estaba sucediendo. El repentino impacto en la vida era abrumador. Las imágenes en las habitaciones comenzaron a desvanecerse y los espejos se volvieron negros. Antes de que pudieran reaccionar, el suelo bajo ellos comenzó a temblar violentamente. Era como si todo se estuviera perdiendo.

Una fuerza invisible, más poderosa que cualquier cosa que los ciudadanos del reino mágico hubieran sentido alguna vez, comenzó a sacudirles el cerebro. Las ideas dejaron de tener sentido. Un caballero en armadura dorada cayó de su caballo mientras el suelo desaparecía y la caída parecía no tener fin.

«Despierta,» dijo la voz de una doncella.

Pero ¿dónde estoy?

«Date prisa, ve a ver qué está pasando», instó ella.

El caballero, aún desorientado, sintió el frío de la noche apoderarse de él mientras luchaba por recordar su misión. Todo lo que podía ver era oscuridad hasta que el timbre de la puerta sonó fuerte, repetidamente. Era como si el mundo mágico que había conocido toda su vida hubiera sido destruido.

Finalmente, logró levantarse y buscar un suéter para protegerse del frío. Los timbres de la puerta seguían sonando en intervalos repetitivos, aumentando su confusión. Tropezó hacia la puerta de su habitación, los timbres de la puerta se volvían más fuertes y ensordecedores con cada campanada. El dolor de la pérdida de su vida de ensueño se repetía una y otra vez con cada timbre, cada ruido.

Finalmente, la mujer que yacía junto a él, que había estado exigiendo que la situación terminara, se levantó de la cama y caminó directamente hacia la ventana para ver qué estaba pasando. Otra mujer con un vestido rojo miraba hacia adentro de la casa y gesticulaba salvajemente, aunque sus palabras eran indistinguibles.

Ella se volteó para mirar a Levin. «¿Quién es esa mujer?» exigió. «¿Qué está haciendo en mi casa a las tres de la mañana?»

Levin encogió los hombros y miró a Anita. «No sé quién es», susurró.

Anita se dio la vuelta, decidida a no dejar que los eventos obstaculizaran su regreso al mundo de los sueños, y regresó a su cama. Cerró los ojos y fue llevada por un grupo de pequeños ángeles desde las nubes más altas hasta la tierra. Se sintió como si estuviera volando, mirando la belleza del paisaje lleno de montañas, prados y un gran castillo.

Mientras tanto, Levin continuaba perdiendo contacto con la realidad mientras descendía las escaleras de la casa para intentar detener el alboroto.

«Te dije que no vinieras a mi casa», dijo Levin en voz baja.

«No me tratas así cuando estamos solos», dijo Marisa.

«Lo que sea que sea esto puede esperar hasta la mañana», suplicó él.

«No voy a volver contigo», dijo Marisa mientras se alejaba.

Levin la observó alejarse, sintiendo el peso de la pérdida de su vida de ensueño y la confusión de la realidad que había ocupado su lugar.

Sebastián Iturralde

Tejedor de narrativas enigmáticas y relatos que exploran la profundidad de la experiencia humana con creatividad y pasión.

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