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23 Mar 2022 Realismo Mágico

Sentimientos Inocentes

Abrazar la energía femenina de la Madre Naturaleza, aceptar la fuerza para cuidar de los demás, es el primer paso hacia un futuro más brillante.

Sentimientos Inocentes
Lectura aprox. 3 min
Palabras 458
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En un instante, la vida cambió de rumbo. Todo parecía normal al comienzo del día; uno ya estaba acostumbrado a la incomodidad constante. Los días de soledad solo parecían estar acompañados por un niño interior infantil. Dejar que esa voz te guiara era lo único puro que hacer.

Dejarse llevar por la rutina era casi molesto. Un poco inconveniente. El niño interior seguía interponiéndose. Actuar como un adulto normal era casi imposible. Fingir era suficiente. Agotador pero preciso para la situación.

No había intención de cambio. Nada era lo suficientemente fuerte como para forzar su crecimiento. El tiempo demostró que fingir te guiaría a través de la existencia sin mucho esfuerzo. Viviendo los días rutinariamente hasta que llegara el futuro.

¿Por qué esforzarse si la vida ha demostrado que es inútil?

Sin previo aviso, el ser más maravilloso jamás creado pasó cerca.

¿Quién eres?

El bebé recién nacido era deslumbrante. Sus ojos eran gotas de agua. Frágiles. Cristales que abren la puerta a un portal. Su madre inmediatamente quiso descubrir todos los secretos de este extraño. La inmensa necesidad de cuidarlo y hacer realidad todos sus deseos.

Cada centímetro de su piel era perfecto. Sus hermosas manos eran una obra maestra. Herramientas para moldear el mundo; piernas fuertes para que las distancias no sean una limitación; una obra de arte.

En un instante, la energía protectora que nace de la madre naturaleza se apoderó de su cuerpo. Sus prioridades desaparecieron como huellas en la orilla del mar. Lo único que podía imaginar era acariciar la delicada piel del bebé. Abrazar su cuerpo para nunca soltarlo. Quería asegurarse de que estuviera bien y que todas sus necesidades fueran satisfechas.

En ese momento Gil vio el brillo en los ojos de Tammy. Ese destello tan familiar entre los hombres. Vio la energía que seduce, permitiéndote hacer cualquier cosa. ¿Cómo podía ser posible? se preguntó con celos de su hijo.

Era increíble ver el despertar de la energía femenina que le era tan familiar a Gil. La fuerza que aparece y te hace perseguir a una mujer. Ahora, como en cientos de ocasiones, vio a una persona perderse en esa ilusión. Amor.

Le costaba aceptar que la persona que ama ahora ama a otro. Sin embargo, su madurez emocional, que lo hacía diferente a los demás, lo ayudó a entender.

El ciclo tenía que cerrarse. Gil tenía que seguir amando a su esposa. Entendió que ella aceptaba ser amada por él—permitió que Gil la amara. Ver que su hijo iba a ser amado y protegido por su esposa. Admirar la capacidad del pequeño humano para permitir que otros lo amen. Gil aprendió que para cerrar el ciclo debía dejarse amar por su hijo.

Solo así se podría mantener el orden natural.

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Sebastián Iturralde

Sebastián Iturralde

Un simple ciudadano de este hermoso planeta, eterno enamorado de la creación artística y de las letras, con la firme convicción de que la energía creativa surge de la naturaleza.

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